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Francia: la ANJ advierte sobre los riesgos de las apuestas por el Mundial 2026

Tony Colapinto
Escrito por Tony Colapinto
Traducido por Milagros Codo

En Francia, la cuenta atrás para el Mundial de 2026 no gira únicamente en torno al rendimiento de la selección francesa sobre el terreno de juego. Está el fútbol, por supuesto, con toda la pasión, las expectativas y la atención mediática que ello implica. Pero existe otro frente, mucho menos espectacular y cada vez más relevante para las autoridades: las apuestas deportivas. La cuestión forma parte de un debate ya intenso en Francia, que ha vuelto a cobrar protagonismo con el caso Mbappé y la publicidad de apuestas, así como con las tensiones entre la Federación Francesa de Fútbol (FFF) y las empresas de apuestas por el uso de la imagen de los jugadores en campañas de apuestas deportivas.

A pocos días del inicio del Mundial, previsto entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, el regulador francés ha elevado el nivel de alerta. La Autoridad Nacional del Juego (ANJ) ha lanzado la campaña Zone à risques, diseñada para concienciar al público sobre los peligros del juego excesivo y los comportamientos que pueden convertir una apuesta ocasional en un problema real.

El momento elegido para la campaña no es casual. Los grandes acontecimientos futbolísticos siempre han sido periodos de intensa actividad para el mercado de las apuestas. Más partidos, más promociones, más conversaciones en línea y más presión emocional. En este contexto, para muchos usuarios, realizar una apuesta puede convertirse en una parte integral de la experiencia deportiva. Y es precisamente aquí donde, según la ANJ, entra en juego la zona más sensible.

El fútbol domina el mercado de las apuestas en Francia

El fútbol sigue siendo el principal motor de las apuestas en Francia. En 2025, según datos de la ANJ, las apuestas deportivas en línea superaron los 6.000 millones de euros, representando alrededor del 55% del mercado francés de apuestas deportivas en línea. Ninguna otra disciplina se acerca a ese nivel de atractivo, aunque el tenis y el baloncesto siguen teniendo un peso significativo.

Con el Mundial de 2026, los volúmenes de apuestas podrían aumentar aún más. Las estimaciones indican que las apuestas totales durante el torneo podrían alcanzar aproximadamente 1.200 millones de euros, superando los niveles registrados en Catar 2022. Se trata de una previsión y no de una cifra consolidada, que además dependerá en gran medida del desempeño de la selección francesa. Cuanto más tiempo permanezcan Les Bleus como protagonistas del torneo, mayor será previsiblemente el interés de los apostadores.

El nuevo formato del Mundial, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, añade otro elemento. El calendario ampliado implica más partidos y, por tanto, más oportunidades para apostar. Para los operadores autorizados, esto representa una clara oportunidad comercial. Para el regulador, también es una razón para reforzar la prevención.

Más franceses están dispuestos a apostar

Un estudio de Toluna-Harris Interactive encargado por la ANJ muestra hasta qué punto el Mundial ya está presente en la mente de los consumidores franceses. El 57% de los encuestados afirma que tiene intención de seguir la competición. Entre quienes planean seguir el torneo, el 41% espera apostar dinero con operadores autorizados. La cifra es superior a la registrada en los últimos grandes eventos futbolísticos: cinco puntos más que en el Mundial de 2022 y seis puntos más que en la Eurocopa 2024. No se trata, por tanto, de una tendencia marginal. Las apuestas deportivas parecen estar cada vez más vinculadas a la forma en que se consume el evento, casi como una extensión del apoyo a un equipo.

La tendencia es aún más visible entre los jóvenes. En el grupo de menores de 35 años, la intención de apostar alcanza el 54%. Esta cifra ilustra claramente la preocupación de la ANJ. Los jóvenes están más expuestos a las comunicaciones digitales, las dinámicas de las redes sociales y la velocidad de las plataformas en línea. Todos estos factores pueden hacer más difusa la frontera entre el juego recreativo y los comportamientos de riesgo.

Cuando apostar deja de ser entretenimiento

Para el regulador francés, la cuestión no es el juego en sí mismo. El problema consiste en identificar cuándo las apuestas dejan de ser ocasionales y empiezan a afectar al comportamiento de una persona. Los datos del Observatorio Francés de Drogas y Conductas Adictivas indican que el 15,3% de los apostadores deportivos presenta perfiles de juego problemático.

Otra cifra ayuda a comprender mejor el fenómeno. Según el estudio de Toluna-Harris Interactive, el 37% de los apostadores habituales afirma haber sentido alguna vez que estaba perdiendo el control. Entre los menores de 25 años, la proporción asciende al 67%. Probablemente sea el dato más sensible, porque no mide únicamente la frecuencia de las apuestas o las cantidades jugadas, sino también la percepción personal de una relación con el juego que corre el riesgo de escaparse de las manos.

La campaña Zone à risques

Con Zone à risques, la ANJ ha optado por una forma de comunicación fácilmente reconocible. La campaña adopta la franja amarilla utilizada para las advertencias legales, ya presente en los anuncios de juego, y la transforma en una señal de peligro. Ya no se trata únicamente de un aviso obligatorio que a menudo pasa desapercibido para el público, sino de una línea simbólica que no debe cruzarse.

El mensaje es muy sencillo: cuando el juego se vuelve excesivo, se entra en una zona de riesgo. La campaña pone de relieve las posibles consecuencias de la adicción a las apuestas deportivas: desde pérdidas económicas hasta intentos repetidos de recuperar el dinero perdido, pasando por la ira, la pérdida de control e incluso el aislamiento social.

La iniciativa también incluye instalaciones públicas y dirige a los usuarios a la plataforma Evalujeu, la herramienta promovida por la ANJ para ayudar a los jugadores a evaluar su relación con el juego. El sitio ofrece cuestionarios de autoevaluación, consejos personalizados e información sobre los servicios de apoyo disponibles. Está dirigido no solo a los jugadores, sino también a familiares y personas cercanas a alguien que pueda estar atravesando dificultades.

Una prueba para el juego responsable

La presidenta de la ANJ, Isabelle Falque-Pierrotin, ha advertido de que la llegada del Mundial sitúa a Francia en una auténtica “zona de riesgo”. El aumento de las oportunidades de apostar, la presión publicitaria y la vulnerabilidad de los jóvenes hacen necesario un trabajo de prevención más visible y contundente. Para el mercado regulado, la cuestión sigue siendo prioritaria. El Mundial de 2026 promete cifras significativas y una fuerte implicación del público. Pero el crecimiento de las apuestas no puede separarse de la responsabilidad de los operadores ni de la capacidad de las autoridades para proteger a los consumidores más vulnerables.

La cuestión no es enfriar el interés por el fútbol ni criminalizar a quienes apuestan de forma responsable. El verdadero desafío consiste en evitar que la emoción del partido quede absorbida por la lógica de la apuesta. Cuando el resultado deportivo importa menos que la necesidad de recuperar una pérdida, el juego ya ha cambiado de naturaleza. En Francia, la ANJ ha decidido intervenir antes del pitido inicial. Es una clara señal política y regulatoria: el Mundial será un gran escaparate para el fútbol y para las apuestas, pero también una prueba de madurez para el sistema francés de juego responsable, cada vez más centrado en la prevención.

Este artículo se publicó por primera vez en la edición italiana de SiGMA News el 9 de junio de 2026.

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