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La Comisión toma medidas por la integridad del juego maltés

Rami Gabriel
Escrito por Rami Gabriel
Traducido por Milagros Codo

El modelo maltés importa

La visita del eurodiputado Peter Agius a la oficina del Grupo SiGMA el 31 de julio recordó a los delegados que el éxito de Malta en el sector del juego “no se debe a la casualidad, sino a un sólido entorno regulatorio, respaldado por una fuerza laboral altamente adaptable”. Argumentó que la reputación de la isla se basa en estrictas normas de protección del jugador y rigurosos controles contra el lavado de dinero. “Aunque hablamos de juegos de azar, necesitamos un entorno con una base moral muy sólida”. Su opinión sitúa a Malta como un referente para las jurisdicciones europeas que buscan una supervisión equilibrada que no frene la innovación.

Pasando del orgullo nacional a las realidades de la UE, Agius describió el actual mosaico de leyes estatales como “irónico y frustrante”, dado el principio fundador de la Unión de libre circulación de servicios. Señaló que las disposiciones del Tratado permiten a los gobiernos restringir el juego por motivos de orden público, pero advirtió que dichos límites deben ser “proporcionados y no discriminatorios”. En su opinión, varios Estados miembros interpretan estas cláusulas de una manera que crea barreras, perjudicando a los operadores legítimos y dejando a los consumidores expuestos.

La comisión llama a actuar

Las declaraciones más incisivas de Agius se dirigieron a la propia Bruselas. “La Comisión, como guardiana del Tratado, tiene la responsabilidad de garantizar que las normas nacionales sean proporcionadas”, declaró. Criticó lo que denominó la «abstención” del ejecutivo a la hora de aplicar las normas del mercado único en el ámbito del juego, advirtiendo que la falta de supervisión podría generar una “ley de la selva” en los casos transfronterizos. Al invocar la obligación de la Comisión, el eurodiputado maltés presentó la armonización regulatoria como no solo deseable, sino también legalmente necesaria.

Cuando se le preguntó si se descartaba una licencia continental, Agius se mostró pragmático: “En las circunstancias actuales, no se percibe ningún régimen europeo de licencias”. Señaló las divergentes definiciones nacionales de orden público y moralidad como obstáculos estructurales. Sin embargo, aún ve margen para la convergencia de normas en materia de verificación de edad, publicidad y lucha contra el lavado de dinero. Argumentó que una armonización selectiva podría facilitar el cumplimiento normativo para empresas con buena reputación, a la vez que impulsaría los objetivos de responsabilidad social transfronterizos.

El eurodiputado Peter Agius con el director de operaciones de SiGMA, Heathcliff Farrugia, durante una visita al Departamento Creativo.

Alineación de la industria y la integridad

Para Agius, los intereses comerciales de Malta y la agenda europea de protección del consumidor no están reñidos. “Ningún centro sobrevive sin una jurisdicción sólida en materia de adicción al juego y protección de menores en línea”. Citó las salvaguardias de Malta como prueba de que los mercados de alto crecimiento pueden coexistir con controles rigurosos. De cara al futuro, instó a los responsables políticos a “dar todos los estímulos posibles para que la industria siga innovando”, insistiendo al mismo tiempo en la necesidad de unos estándares mínimos de cumplimiento a nivel de la UE. Su mensaje, tanto a los reguladores como a los operadores, fue claro: el crecimiento sostenible depende de normas coherentes, creíbles y de aplicación rigurosa.

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