El futuro económico y social de Malta, según David Xuereb, presidente del Consejo de Malta para el Desarrollo Económico y Social (MCESD), es muy prometedor si el país y sus empresas integran eficazmente los principios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) en el proceso de toma de decisiones. Al hablar con franqueza sobre la trayectoria de Malta, Xuereb argumentó que la madurez del liderazgo ya no se define únicamente por el rendimiento financiero, sino por la capacidad de anticipar riesgos y responder con estrategias que reflejen respeto por las personas, los recursos y las estructuras de gobierno corporativo.
Los criterios ESG como nuevo punto de referencia
Xuereb señaló que los directivos más prospectivos ya consideran a ESG (medioambiental, social y de gobernanza) como algo central para la rentabilidad y la resiliencia a largo plazo. Aunque métricas tradicionales como el PIB siguen siendo relevantes, los consejeros delegados más progresistas valoran cada vez más el impacto ambiental, la cultura laboral y la responsabilidad en el consejo. ESG, explicó, se ha convertido en una “brújula de tres letras” para el éxito sostenible.
Añadió que, si bien algunas empresas esperan la regulación, las más avanzadas ya están actuando. A través de iniciativas como la Malta ESG Alliance, las compañías de mayor tamaño comparten conocimientos e impulsan el cambio a lo largo de las cadenas de suministro, ayudando a las pymes y a las empresas familiares —pilares clave de la economía maltesa— a adoptar prácticas ESG pese a sus recursos limitados.
Las empresas familiares están en una encrucijada
Las empresas familiares constituyen una parte importante del tejido económico de Malta, puesto que aportan resiliencia, compromiso y valores sólidos. Sin embargo, Xuereb reconoció los desafíos de conciliar la dinámica familiar con el gobierno corporativo. Subrayó la importancia de reconocer la distinción entre la mesa familiar y la mesa del consejo.
Una solución que defendió es la incorporación de consejeros independientes no familiares en roles minoritarios y no ejecutivos. Su experiencia y perspectiva externa pueden ayudar a las empresas familiares a profesionalizar sus estructuras de gobernanza, implantar procesos transparentes y aprovechar oportunidades de crecimiento manteniendo su carácter cercano.
Creación de una visión nacional
Fuera del ámbito empresarial, Xuereb habló sobre el trabajo del MCESD para desarrollar una visión a largo plazo para Malta. Tras un período de amplia consulta, esta visión se centra en tres pilares clave: sostenibilidad, competitividad y autenticidad. Xuereb describió la visión como una “estrella del norte” para guiar las políticas públicas, más allá de los partidos políticos, lo que permitiría asignar los recursos de manera eficiente y calibrar el progreso.
La visión sitúa a ESG en su núcleo, incorporando la protección ambiental, el bienestar social y una buena gobernanza tanto a nivel gubernamental como corporativo. Xuereb subrayó la importancia de establecer objetivos claros y cuantificables para exigir responsabilidad a los líderes y ofrecer a la sociedad la certeza de que el progreso es medible y avanza en la dirección correcta.
El desafío de la triple transición
Como ha señalado Xuereb, Malta no solo debe adoptar la “doble transición” —digitalización y sostenibilidad—, sino también incorporar una tercera dimensión igualmente importante: las competencias. La “doble transición” hace referencia al avance simultáneo hacia la digitalización y la sostenibilidad. A su vez, la tercera dimensión, las competencias, enfatiza la importancia de invertir en educación, formación y recapacitación para mantenerse al ritmo del acelerado cambio tecnológico.
Advirtió que este desafío va más allá de las generaciones jóvenes. Los profesionales de mediana carrera, los trabajadores mayores e incluso los jubilados deben estar incluidos en la transición. Xuereb ve valor en aprovechar la llamada “economía plateada”, un término que se refiere al potencial económico de las personas mayores, donde los individuos con experiencia pueden orientar a las generaciones más jóvenes —especialmente en áreas como la inteligencia emocional y las habilidades sociales— mientras se benefician a su vez de oportunidades de recapacitación.
Liderazgo para el futuro
Según Xuereb, el liderazgo en esta nueva era no debe ser jerárquico: debe ser inclusivo y colaborativo, a fin de reflejar las expectativas de las generaciones más jóvenes. Hizo un llamado a los líderes para que creen espacios en los que todas las personas, sin importar su edad o conocimiento, puedan participar en el desarrollo de estrategias empresariales y políticas nacionales. Para leer más artículos relacionados, visita el portal de noticias en el sitio web de SiGMA.




