El director ejecutivo de Kalshi respalda la prohibición del uso de información privilegiada
El director ejecutivo de Kalshi, Tarek Mansour, aprovechó la controversia sobre el uso de información privilegiada para trazar una línea clara entre el modelo regulado de Kalshi y los mercados de predicción extraterritoriales, al tiempo que respalda abiertamente un nuevo proyecto de ley en Estados Unidos que restringiría a los cargos públicos el uso de estas plataformas.
En una publicación reciente en LinkedIn, afirmó que “La cobertura reciente ha estado mezclando los mercados de predicción regulados con los mercados de predicción no regulados y extraterritoriales. Lo que hacen las plataformas no estadounidenses y no reguladas no tiene relación alguna con lo que hacen las plataformas estadounidenses reguladas”.
El mensaje central de Mansour sobre el uso de información privilegiada
Mansour insiste en que el uso de información privilegiada ya está prohibido en Kalshi desde su lanzamiento, algo que presenta como una característica básica e innegociable de cualquier mercado financiero serio. Subraya que esta postura no es nueva ni reactiva, sino que forma parte de un enfoque de «regulación primero» que retrasó el lanzamiento de Kalshi hasta contar con la aprobación federal.
También hace hincapié en que Kalshi está registrada ante la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos, lo que, a su juicio, marca la diferencia entre mercados sujetos a normas estrictas y plataformas extraterritoriales con una supervisión mínima. Para Mansour, la controversia en torno a las apuestas sobre Maduro ha puesto de relieve lo rápido que algunos comentaristas meten a todos los mercados de predicción en el mismo saco, ignorando las diferencias prácticas y legales entre plataformas reguladas y no reguladas.
Plataformas reguladas frente a las extraterritoriales
Mansour está corrigiendo lo que considera un error de categoría en el debate mediático y político. Rechaza las coberturas que tratan a Kalshi y a los mercados cripto extraterritoriales como si fueran intercambiables, y afirma de forma explícita que el comportamiento de sitios no estadounidenses y no regulados no debería utilizarse para juzgar lo que ocurre en un mercado supervisado por la CFTC.
La operación en Polymarket vinculada a la captura de Nicolás Maduro, en la que una cuenta habría obtenido beneficios superiores a 400.000 dólares estadounidenses, es el telón de fondo de su defensa. Ese episodio ha alimentado las acusaciones de que los mercados de predicción premian a personas con información operativa sensible, pero al centrarse en el reglamento de Kalshi, Mansour intenta gestionar ese problema de percepción.
Apoyo al proyecto de ley Torres
Mansour se muestra inusualmente explícito en su apoyo al futuro Public Integrity in Financial Prediction Markets Act de 2026, impulsado por el congresista Ritchie Torres, que prohibiría a funcionarios federales y a otros altos cargos del gobierno utilizar información no pública en mercados de predicción. Presenta el respaldo de Kalshi como algo lógico, ya que, según explica, la plataforma ya aplica una prohibición del uso de información privilegiada inspirada en las normas de las bolsas de valores, donde operar con información no pública se considera un delito financiero.
Al mismo tiempo, se cuida de señalar una limitación importante del proyecto tal y como está redactado. La ley se centra en la jurisdicción estadounidense y en entidades reguladas, lo que significa que las plataformas que cumplen con la normativa en Estados Unidos serían las más afectadas, mientras que los mercados extraterritoriales, donde supuestamente se producen la mayoría de los abusos, quedarían en gran medida al margen.
Ética, percepción pública y posicionamiento del sector
Existe una motivación reputacional evidente en la decisión de Mansour de pronunciarse, pero también lo plantea como una posición ética definida desde el primer día del desarrollo de Kalshi. Al destacar que la empresa eligió un camino más lento y cargado de regulación para salir al mercado, busca tranquilizar tanto a los responsables políticos como a los observadores más escépticos, demostrando que los mercados de predicción pueden gestionarse con las mismas exigencias de gobernanza que los mercados tradicionales.
En la práctica, su mensaje a Washington es que el uso de información privilegiada es un problema de malos actores y de una supervisión débil, no un fallo inherente al modelo de los mercados de predicción. Al dar la bienvenida a normas más estrictas para los cargos públicos, Mansour apuesta por que el alinearse ahora con los legisladores otorgue a los mercados de predicción regulados un mayor margen político para crecer a largo plazo, incluso mientras el sector sigue lidiando con escándalos extraterritoriales que acaparan titulares.
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