La Junta de Juego de Pensilvania dice que los mercados de predicción funcionan como casas de apuestas
La Junta de Control del Juego de Pensilvania (PGCB) ha instado a la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC) a frenar los mercados de predicción. Desde el organismo, advierten que funcionan como casas de apuestas deportivas no reguladas y representan riesgos graves para grupos vulnerables, en especial los jóvenes.
En un comunicado presentado al secretario de la CFTC, Christopher Kirkpatrick, el director ejecutivo de la PGCB, Kevin F. O’Toole, argumentó que las plataformas que permiten a los usuarios comprar contratos sobre resultados de eventos son “fundamentalmente apuestas deportivas”, una práctica prohibida por la legislación de Pensilvania.
Riesgos para usuarios menores de edad
O’Toole subrayó la facilidad con la que las personas menores de 21 años pueden acceder a estos mercados, advirtiendo que la postura actual de la Comisión pone en peligro a los jóvenes adultos.
“Al permitir que los mercados de contratos designados (DCM) se disfracen de casas de apuestas deportivas no reguladas, la Comisión ha abandonado su mandato histórico, ignorado sus propias regulaciones y puesto activamente en peligro a un grupo altamente vulnerable de jóvenes adultos”, afirmó O’Toole.
Historial legislativo y debilitamiento de las salvaguardas
Compartió el historial legislativo que se remonta a casi 15 años. También habló sobre la advertencia de la exsenadora estadounidense Blanche Lincoln respecto a los DCM como entidades que se “disfrazan de casas de apuestas deportivas no reguladas”. En el pasado, las medidas de protección restringían el uso de mercados de predicción. Sin embargo, O’Toole señaló que esas protecciones se están desmoronando, ya que hoy las apuestas van más allá del deporte y abarcan también la cultura popular y la política, entre otros ámbitos.
Preocupaciones sobre la adicción entre los jóvenes
La presentación de la PGCB pone de relieve el aumento del riesgo de adicción al juego entre las poblaciones más jóvenes. O’Toole citó investigaciones que muestran tasas más altas de adicción a las apuestas deportivas entre los jóvenes y mencionó informes que describen los mercados de predicción como “extremadamente adictivos” y especialmente eficaces para atraer a apostadores inexpertos.
“Esto no es una especulación. Estos comentarios y hallazgos estadísticos se basan en hechos y ciencia que no pueden ignorarse”, enfatizó.
Llamado a la moderación por parte de la CFTC
La CFTC clasifica actualmente los mercados de predicción como “contratos de eventos”, regulados bajo la Ley de Intercambio de Productos Básicos. Aunque la agencia avanza hacia normas estructuradas y marcos de cumplimiento, continúa defendiendo la supervisión federal frente a las prohibiciones estatales.
En marzo pasado, la CFTC emitió un aviso anticipado de propuesta de reglamentación. Solicitó comentarios públicos sobre los mercados de predicción. Entre los temas debatidos figuraban si los contratos de eventos deberían prohibirse por ser contrarios al interés público, las consideraciones de coste-beneficio y la aplicación de principios fundamentales establecidos por ley.
Mientras tanto, varios estados han sostenido que estos mercados equivalen al juego, creando incertidumbre para los operadores. Aun así, los operadores inexpertos pueden no comprender plenamente los riesgos, una preocupación reiterada por la PGCB. Además, los contratos basados en eventos siguen siendo vulnerables a manipulaciones si las apuestas intentan influir en los resultados.
Aunque reconoció la autoridad de la CFTC para permitir mercados de predicción, O’Toole pidió moderación, argumentando que la autorización no necesariamente sirve al interés público. “Que la Comisión pueda autorizar a los DCM a ofrecer estos mercados no significa que deba hacerlo”, concluyó.
La campaña educativa juvenil de la PGCB
Los últimos datos muestran que el juego juvenil es una preocupación creciente de salud pública. En Estados Unidos, alrededor del 12% al 13% de los adolescentes de entre 12 y 17 años apostaron durante el último año, y entre el 2% y el 6% cumplían criterios de juego problemático. Según informes de medios, los jóvenes apostadores enfrentan mayores riesgos de depresión, endeudamiento financiero, fracaso escolar e incluso intentos de suicidio.
La PGCB destacó su campaña en curso “What’s Really at Stake”, que educa a los jóvenes sobre las consecuencias de apostar antes de los 21 años. La iniciativa advierte sobre los riesgos no solo de los mercados de predicción, sino también de los sitios offshore ilegales, donde la verificación de edad suele ser ignorada.
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