Los mercados de predicción están poniendo a prueba los límites de las apuestas deportivas tradicionales, pero la batalla está lejos de decidirse. Sin embargo, a medida que aumentan las tensiones regulatorias y los operadores replantean sus estrategias, la cuestión ya no es tanto la disrupción, sino cómo coexistirán ambos modelos en el futuro próximo.
Hebert Gaban, director comercial y de marketing para América Latina de KBET, ofreció su visión mesurada sobre los actuales desarrollos de los mercados de predicción en Estados Unidos.
En declaraciones exclusivas a SiGMA News, Gaban subrayó que los mercados de predicción no son algo completamente nuevo. “Me recuerdan a movimientos que ya vimos antes, como los juegos sociales y los casinos con sorteos, que intentaban reinterpretar o rodear el modelo tradicional del iGaming”, afirmó. Aunque reconoció la innovación en monetización y dinámicas de producto, señaló que el creciente número de disputas legales sugiere que el modelo ya está bajo presión.
PENN abandona las apuestas deportivas
Esta tensión es cada vez más difícil de ignorar en Estados Unidos, donde la línea entre apuestas, trading y entretenimiento se ha vuelto casi imposible de distinguir. En noviembre de 2025, la muy comentada alianza entre Penn Entertainment y ESPN se desmoronó silenciosamente. Lo que una vez se presentó como una unión natural entre poder mediático e infraestructura de apuestas nunca terminó de funcionar, y ambas compañías abandonaron el acuerdo antes de que cumpliera su ciclo.
PENN, en su comunicado oficial, reconoció que ahora tiene la vista puesta firmemente en el iGaming, alejándose de la agresiva apuesta por las apuestas deportivas por la que se había caracterizado.
Los observadores creen que esto no ocurrió en el vacío. Los mercados de predicción están ganando terreno rápidamente y comienzan a incomodar a las casas de apuestas deportivas tradicionales. Plataformas como Kalshi y Polymarket operan bajo regulación federal y presentan sus productos como derivados basados en eventos, no como apuestas.
Esa distinción las protege del escrutinio legal, ya que les permite operar en estados donde las apuestas deportivas aún no están autorizadas, captando usuarios que de otro modo habrían terminado en plataformas de operadores con licencia. Según algunas estimaciones de la industria, los actores establecidos ya están perdiendo miles de millones en volumen de apuestas cada año frente a estos nuevos competidores, y la presión no deja de crecer.
Las casas de apuestas desafían el respaldo federal
Para las casas de apuestas tradicionales, esto crea un terreno de juego desigual. Empresas como DraftKings, FanDuel, Caesars Entertainment y MGM Resorts han intensificado el lobby, afirmando que los mercados de predicción son simplemente sitios de apuestas envueltos en un formato diferente. Según ellos, estas plataformas funcionan como una apuesta y, por tanto, deberían seguir las mismas normas: controles KYC (Conozca a su Cliente), medidas de juego responsable e impuestos estatales incluidos.
Los reguladores empiezan a tomarse esto en serio. Estados como Nueva York, Maryland y Connecticut ya han advertido a los operadores con licencia que mantengan distancia respecto a estas plataformas. En algunos casos, el mensaje es directo: cualquier tipo de vínculo, ya sea promoción o asociación, podría poner en riesgo las licencias.
Mientras tanto, el panorama legal se está complicando. Un número creciente de demandas judiciales está cuestionando la idea central detrás de estas plataformas, incluyendo preguntas como si realmente son productos financieros o simplemente apuestas sin licencia disfrazadas de otra cosa.
“No” es una amenaza existencial
A pesar de esta creciente fricción, Gaban no considera que los mercados de predicción sean una amenaza existencial directa. “No veo esto como un competidor real a largo plazo para las apuestas deportivas”, afirmó. “Si consiguen expandirse globalmente, probablemente ocuparán su propio espacio, con una audiencia diferente y una lógica de rentabilidad muy distinta”.
Además, añadió: “La distinción es importante al evaluar las diferencias estructurales entre ambos modelos. Los mercados de predicción se benefician de un menor riesgo operativo, márgenes más reducidos y barreras de entrada significativamente menores”.
“No veo esto como un cambio de dirección. Se trata más bien de saber leer bien las oportunidades”.
– Hebert Gaban, director comercial y de marketing, KBET
Además, a diferencia de las casas de apuestas deportivas, no necesitan grandes fondos de liquidez para equilibrar cuotas y gestionar exposición. Esto las hace especialmente atractivas en mercados emergentes o no regulados, donde los marcos tradicionales de apuestas están ausentes o todavía evolucionan.
Sin embargo, esas ventajas son menos claras en entornos totalmente regulados. “En los mercados regulados, la complejidad legal escala rápidamente”, señaló Gaban, citando ejemplos como Francia y Bélgica, donde las condiciones inicialmente permisivas se endurecieron con rapidez. Según sugirió, este patrón probablemente se repetirá en otras jurisdicciones a medida que los reguladores busquen cerrar vacíos y mantener el control sobre las actividades relacionadas con el juego.
Más que reemplazar a las casas de apuestas deportivas, los mercados de predicción probablemente actuarán como un catalizador de cambio. “Van a empujar a la industria a innovar, sin duda”, afirmó Gaban.
Ya existen señales de este cambio. Algunos operadores, incluidos FanDuel y Fanatics, están explorando formatos similares a los mercados de predicción, aunque todavía no está claro si esto representa un giro estratégico a largo plazo o una simple experimentación temporal. Para muchos, la prioridad es equilibrar innovación y cumplimiento normativo, asegurando que cualquier nueva oferta no ponga en riesgo las licencias existentes.
En última instancia, el futuro de esta dinámica dependerá de cómo decidan actuar los reguladores. Gaban insiste en que un “marco equilibrado podría permitir la coexistencia de ambos modelos, cada uno atendiendo a diferentes segmentos del mercado. Un enfoque excesivamente restrictivo, sin embargo, corre el riesgo de empujar la innovación hacia zonas grises”.
Al final, su conclusión es pragmática. “Hay espacio para que ambos coexistan, siempre que el marco regulatorio sea equilibrado”, afirmó. “De lo contrario, se convierte en un juego de vacíos legales más que en una verdadera creación de valor”.
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