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Ohio intensifica la lucha contra los casinos ilegales

Jefferson Mendoza
Escrito por Jefferson Mendoza
Traducido por Milagros Codo

Las autoridades de Ohio están intensificando su campaña contra los casinos ilegales que operan en centros comerciales de todo el estado. Aunque algunos establecimientos intentan presentarse como locales de “juegos de habilidad”, los investigadores afirman que muchos no son más que salones tradicionales de máquinas tragaperras, todos ilegales según la ley estatal.

La historia del juego ilegal en el estado se remonta a casi un siglo atrás, desde los locales controlados por la mafia en Cleveland durante las décadas de 1930 y 1940 hasta los salones clandestinos de máquinas tragaperras y las redes de apuestas que continuaron operando bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Incluso después de la legalización de los casinos en 2009, las operaciones ilegales siguen proliferando en centros comerciales.

Los casinos sin licencia en Ohio generan miles de millones de dólares estadounidenses en ingresos no gravados, reducen la recaudación del estado y provocan costes sociales ocultos. En 2024, Ohio registró las mayores pérdidas por juego per cápita de Estados Unidos, mientras que los operadores ilegales controlaban alrededor del 85% del mercado de juego en línea, valorado en 5.260 millones de dólares estadounidenses, según Yogonet.

De acuerdo con la legislación de Ohio, quienes participen en actividades de casino ilegales pueden enfrentarse a graves consecuencias. Las primeras infracciones suelen calificarse como delitos menores de primer grado. En cambio, los reincidentes pueden ser acusados de delitos graves de quinto o incluso cuarto grado, con multas, revocación de licencias y posibles penas de prisión.

Operativos en Ashtabula y Sidney

El diario Star Beacon de Ashtabula informó recientemente de que tres supuestos casinos del condado fueron objeto de operativos, durante las cuales las fuerzas del orden incautaron 112 máquinas. Samantha Aingale Byrner, directora de Asuntos Legislativos y Públicos de la Comisión de Control de Casinos de Ohio, confirmó las operaciones y subrayó la política de tolerancia cero del estado.

Además, en Sidney, las autoridades clausuraron “The Lucky Spot”, un establecimiento que anunciaba abiertamente “juegos de habilidad”. Las fuerzas del orden incautaron unas 40 máquinas. Estos operativos ponen de manifiesto un patrón recurrente: los operadores instalan decenas de máquinas tragaperras en pequeños locales, a menudo ocultos en centros comerciales, con el objetivo de obtener beneficios rápidos antes de ser clausurados. 

En Saybrook Township, las autoridades también desmantelaron otro establecimiento. Los residentes de Andover compartieron en Facebook que su casino local había sido cerrado. Sin embargo, uno de los comentarios lamentaba la pérdida de “la poca diversión que quedaba”, señalando que las máquinas llevaban allí muchos años.

La lucha paralela de Florida

Ohio no es un caso aislado. En Florida, por ejemplo, las autoridades siguen actuando contra los casinos ilegales repletos de máquinas tragaperras. Según diversas informaciones, estos establecimientos generan miles de dólares estadounidenses en beneficios, favorecidos por el hecho de que sus operadores suelen enfrentarse únicamente a cargos por delitos menores. Los intentos legislativos de endurecer las sanciones se han estancado, por lo que las autoridades continúan recurriendo principalmente a los operativos como medida disuasoria.

Una larga trayectoria de aplicación de la ley en Ohio

La ofensiva de Ohio forma parte de un esfuerzo más amplio para controlar lo que los legisladores consideran una industria cada vez más descontrolada. Desde hace más de 15 años, las autoridades estatales regulan las salas de juego y los casinos. En 2011, por ejemplo, el entonces fiscal general Mike DeWine publicó unas directrices sobre los negocios relacionados con el juego, centradas especialmente en las máquinas de habilidad. Su oficina también aclaró que estos dispositivos solo pueden conceder premios con un valor máximo de 10 dólares estadounidenses al por mayor por partida, un vacío legal que sigue siendo aprovechado en la actualidad.

Incluso dentro del sector del juego legal, los legisladores de Ohio están estudiando nuevas restricciones. Actualmente se debaten propuestas para limitar el sector de las apuestas deportivas en línea, que ha crecido con rapidez, lo que demuestra que el impulso regulador del estado va más allá de los casinos ilegales ubicados en locales comerciales y alcanza al conjunto de la industria del juego.

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