Las leyes y las regulaciones deben medirse no solo por sus beneficios económicos, sino también por su impacto en las personas, según el Dr. Mark Anthony King, presidente de MAK LLC Governance Advisory. Durante su intervención en SiGMA Asia 2026, King sostuvo que los responsables políticos y los líderes tienen la responsabilidad de garantizar que la rentabilidad y el crecimiento no se logren a costa de los derechos humanos, la dignidad o el bienestar de la sociedad a largo plazo.
Basándose en su experiencia asesorando a gobiernos e instituciones en múltiples jurisdicciones, King afirmó que el liderazgo ético exige que quienes toman decisiones miren más allá de los resultados financieros y consideren cómo afectan las políticas a las comunidades, las generaciones futuras y la estabilidad social. “Si existe una política o una ley que va a generar rentabilidad, pero a costa de vulnerar los derechos humanos, tenemos que abordarlo”.
La ética y la integridad siguen siendo pilares de la gobernanza
A lo largo de la conversación, King destacó que el honor, la ética y la integridad siguen guiando su trabajo en diferentes culturas y entornos políticos. Según King, la prosperidad sostenible depende de equilibrar el crecimiento con la responsabilidad y el compromiso social.
Sus comentarios reflejan un creciente debate mundial sobre el papel del liderazgo ético en las políticas públicas y la gobernanza. A medida que gobiernos y organizaciones afrontan la disrupción tecnológica, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, cada vez se exige más a los líderes que consideren las consecuencias más amplias de sus decisiones.
El liderazgo ético exige responsabilidad y vocación de servicio
King también subrayó que el liderazgo ético comienza con la responsabilidad. Argumentó que liderar no consiste en el estatus, la autoridad o el reconocimiento personal, sino en el servicio y la responsabilidad.
Basándose en su experiencia como asesor gubernamental, King afirmó que los líderes eficaces se aseguran de que sus equipos reciban el reconocimiento por los éxitos, al tiempo que asumen la responsabilidad cuando las cosas salen mal.
“Al final del día, el liderazgo no consiste en que una persona delegue y otra se lleve toda la gloria. Si las cosas salen bien, el éxito es colectivo. Lo conseguimos juntos. Si salen mal, el responsable eres tú”.
Para King, liderar significa estar dispuesto a “dar un paso al frente” por los demás, especialmente durante periodos de incertidumbre o crisis. “La cuestión es si estás dispuesto a recibir los golpes en nombre de personas que, probablemente, no los recibirían por ti”.
Las declaraciones de King reflejan los principios del liderazgo de servicio, un modelo que prioriza servir a los demás por encima de la autoridad personal. Una investigación publicada en 2024 sobre las prácticas de liderazgo en 113 hoteles de Indonesia concluyó que este modelo influye positivamente en la cultura organizativa y el bienestar de los empleados, además de ayudar a reducir el agotamiento profesional. Los investigadores determinaron que los líderes centrados en apoyar a sus equipos pueden fortalecer tanto la cultura ética en el trabajo como el rendimiento organizativo a largo plazo.
Estos hallazgos refuerzan la visión de King de que la responsabilidad de los líderes es esencial para construir organizaciones resilientes y generar resultados sostenibles.
El liderazgo ético genera confianza en las instituciones
La confianza en las instituciones sigue siendo uno de los desafíos más importantes para gobiernos, empresas y organizaciones de todo el mundo. King considera que el liderazgo ético desempeña un papel fundamental para reconstruir la confianza y reforzar la credibilidad pública.
Investigaciones recientes indican que las expectativas de la ciudadanía están cada vez más alineadas con esta visión. El indicador Edelman Trust Barometer 2026 reveló que el 57% de los encuestados a nivel mundial manifiesta niveles moderados o elevados de descontento, impulsados por la percepción de que las instituciones sirven a intereses particulares en lugar del bien común.
El informe, que mide la confianza pública en los gobiernos, las empresas, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales, concluyó que recuperar esa confianza depende de que las instituciones demuestren responsabilidad, transparencia y un impacto real en la sociedad.
El énfasis de King en el liderazgo ético y la integridad refleja unas expectativas crecientes de que los líderes aborden preocupaciones sociales más amplias al tiempo que generan resultados económicos.
El diálogo civil marcará el futuro
De cara al futuro, King señaló el diálogo civil como uno de los principales retos de gobernanza para la próxima década. Aunque reconoció que los desacuerdos son inevitables, subrayó la importancia de mantener un compromiso constructivo y el respeto mutuo.
“La paz en el espacio público es el objetivo final, no la conformidad. No siempre vamos a estar de acuerdo en todo”.
Según King, las sociedades deberían centrarse en la convivencia y el debate abierto, en lugar de permitir que las diferencias generen divisiones más profundas. Defendió que los entornos democráticos y organizativos saludables dependen de la capacidad de las personas para discrepar con respeto mientras siguen trabajando por objetivos comunes.
El Barómetro de Confianza Edelman 2025 también reflejó esta preocupación: cuatro de cada diez encuestados en todo el mundo consideraban legítimas formas de activismo hostil, incluidos los ataques en línea, la desinformación o los daños a la propiedad, como herramientas para impulsar el cambio.
La creación de impacto más allá del liderazgo
King también habló sobre cómo las organizaciones pueden garantizar que sus iniciativas sigan siendo relevantes mucho después de que sus fundadores o líderes se marchen. Como ejemplo, mencionó GWISE (Global Women of Impact Stewardship and Enterprise), una iniciativa que está desarrollando junto con su esposa para apoyar a las mujeres mediante programas de mentoría, liderazgo responsable y oportunidades empresariales. “El objetivo final debe ser generar impacto”.
King sostuvo que los cambios significativos surgen de mantenerse conectado con las comunidades y comprender los desafíos a los que se enfrentan las personas a nivel local. “Necesitamos una empatía radical”.
La empatía es cada vez más reconocida como una capacidad estratégica de liderazgo, y no simplemente como una característica personal. Diversos estudios sobre liderazgo han relacionado el liderazgo empático con un mayor compromiso de los empleados, una mejora de la confianza, una comunicación más eficaz y una mayor resiliencia organizativa durante los periodos de cambio. King afirmó que los líderes que permanecen conectados con las personas a las que sirven están mejor preparados para generar un impacto duradero y tomar decisiones que respondan a las necesidades del mundo real.
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