Desde el 1 de abril de 2026, Letonia ya no cuenta con un regulador independiente del juego. La Inspección de Supervisión de Loterías y Juego (IAUI) ha dejado de existir como organismo autónomo, y todas sus funciones se han transferido al Servicio Estatal de Ingresos (SRS), la principal autoridad fiscal del país. A simple vista, parece una racionalización administrativa: dos agencias que regulaban el mismo mercado se fusionan en una sola. En la práctica, sin embargo, el juego en Letonia ha quedado, por primera vez en su historia regulatoria, integrado en una institución creada originalmente para combatir el blanqueo de capitales y la evasión fiscal.
La decisión fue adoptada por el Consejo de Ministros en octubre de 2025, como parte del mismo paquete legislativo que introdujo subidas fiscales para los operadores de juego en 2026, una medida que ya ha generado críticas por parte del sector. Que ambas medidas se aprobaran juntas no fue casualidad: el nuevo modelo de supervisión está diseñado para que el control financiero y la supervisión de licencias queden ahora dentro de la misma autoridad. Al frente del proceso está Agnese Rudzite, directora del Departamento de Supervisión del Sector No Financiero del SRS. Su departamento, el mayor supervisor del sector no financiero del país, con competencias en prevención del blanqueo de capitales sobre más de 10.000 entidades, ha absorbido las funciones de la antigua inspección del juego.
Por qué fue necesaria la fusión
La posición oficial del Gobierno presenta la reforma como una medida para reducir la burocracia: dos organismos con mandatos solapados son sustituidos por uno solo, reduciendo los costes administrativos. Veintiún empleados de la antigua inspección fueron transferidos al SRS, y se crearon dos nuevas unidades dentro del Departamento de Supervisión del Sector No Financiero, una responsable de las licencias y otra de las inspecciones y el cumplimiento técnico, según informa iGaming Business.
Rudzite añade otro argumento: las capacidades tecnológicas del SRS. A su juicio, la autoridad fiscal es uno de los organismos más avanzados tecnológicamente dentro de la administración pública letona, con sistemas modernos de gestión de datos y un alto nivel de ciberseguridad, lo que debería mejorar su capacidad para responder con rapidez a los cambios del sector.
Los operadores, ante un nuevo marco
El departamento que ahora supervisa el juego lleva años desarrollando una metodología basada en el riesgo en otros sectores no financieros de alto riesgo, incluidos el inmobiliario, el comercio de bienes de lujo y los servicios profesionales. Esa metodología marcará ahora la forma en que el SRS evalúa a los operadores.
La propia lógica de la supervisión está cambiando. En lugar de controles periódicos de cumplimiento, el sector puede esperar auditorías en profundidad basadas en el seguimiento de grandes conjuntos de datos, lo que debería permitir identificar con mayor precisión las entidades y transacciones de mayor riesgo. Los operadores también estarán sujetos ahora a los mismos requisitos estandarizados de prevención del blanqueo de capitales, financiación del terrorismo y financiación de la proliferación que se aplican a todos los sectores no financieros de alto riesgo del país, desde agentes inmobiliarios hasta joyeros.
Pero el cambio más significativo, según Rudzite, está en el conjunto de herramientas de aplicación.
“Aprovechando las facultades institucionales y los mecanismos de aplicación del SRS, puede aplicarse una gama más amplia de sanciones por incumplimientos, incluida la congelación de cuentas, sanciones por falta de cooperación y la suspensión inmediata de operaciones, que no estaban al alcance de la antigua Inspección.”
El anterior regulador sectorial simplemente no disponía de esos instrumentos. El SRS sí los tiene, y eso cambia su posición negociadora en las conversaciones con los operadores.
Los patrones de riesgo estarán ahora bajo mayor escrutinio
Rudzite identifica varias áreas de riesgo que los operadores deberán abordar como prioridad. Entre ellas se incluye la colusión entre usuarios en plataformas de apuestas y juegos multijugador, donde se utilizan pérdidas deliberadas para blanquear fondos ilícitos o transferir capital entre cuentas sin conexión formal. Otra categoría es la anonimización del origen de los fondos mediante métodos de pago alternativos, como monederos digitales estratificados, activos virtuales y tarjetas prepago, que dificultan rastrear al pagador real.
Una tercera categoría son las cuentas mula, es decir, el uso de terceros o identidades ocultas para eludir límites de depósito, ocultar beneficiarios reales o evadir impuestos. Por último, el SRS exige una precisión completa y verificable en la retención automática y la comunicación del impuesto sobre la renta de las personas físicas aplicado a los premios que superen el umbral establecido, con el fin de evitar flujos financieros paralelos y no documentados.
El mercado ilegal: más allá del bloqueo de dominios
Mientras el SRS desarrolla su nuevo modelo, ya existen motivos de preocupación. Según datos de H2 Gambling Capital citados por el portal jurídico oficial de Letonia, LV Portals, el juego en línea sin licencia generó aproximadamente 62 millones de euros en ingresos brutos del juego para los operadores en Letonia durante 2025, cerca de un tercio de todo el segmento en línea. H2 Gambling Capital estima que el mercado ilegal podría costar al presupuesto del Estado letón alrededor de 90 millones de euros en ingresos fiscales perdidos entre 2025 y 2030. Rudzite ha comentado públicamente estas cifras, señalando que el cálculo de la economía sumergida se basa en los ingresos fiscales dejados de percibir y que el incremento de los tipos impositivos a partir de 2026 aumentará proporcionalmente la magnitud de esa pérdida.

Este no es un problema exclusivo de Letonia. Según H2 Gambling Capital, alrededor del 27% de toda la actividad de iGaming en Europa en 2025, aproximadamente 18.000 millones de euros, se desarrolló en plataformas sin licencia. Letonia no es una excepción, sino un caso especialmente ilustrativo.
En cuanto a la estrategia, Rudzite describe un cambio que deja atrás el bloqueo selectivo de dominios para ejercer una presión más sistemática sobre la infraestructura financiera de los operadores ilegales: colaboración directa con bancos, sistemas de pago electrónico y proveedores de servicios de pago para bloquear los flujos financieros y congelar de forma sistemática las cuentas utilizadas en transacciones con operadores sin licencia. Esta estrategia se complementa con la cooperación técnica con los reguladores de las comunicaciones electrónicas para bloquear automáticamente dominios y sitios espejo, así como con el rastreo transfronterizo de activos y el análisis de estructuras empresariales a través de redes internacionales de transparencia fiscal.
“Para combatir la economía sumergida y eliminar la prestación de servicios por parte de operadores offshore sin licencia, el SRS está dejando atrás el bloqueo periférico de dominios para adoptar una estrategia basada en una presión económica mucho más contundente.”
Por ahora, esta sigue siendo una estrategia sobre el papel. La rapidez con la que el SRS pueda ejecutarla dependerá no solo de las herramientas de las que dispone, sino también de la voluntad de los organismos competentes para respaldar nuevos cambios legislativos.
Carga fiscal y canalización hacia el mercado regulado
La reforma de la supervisión ha coincidido con un cambio en la carga fiscal. Desde el 1 de enero de 2026, el tipo impositivo sobre el juego interactivo en Letonia aumentó del 12% al 15% de los ingresos brutos del juego; el de las apuestas pasó del 15% al 18%; y el del bingo, del 10% al 12%, mientras que también aumentaron las tasas fijas aplicables a las máquinas y mesas de juego. El Ministerio de Finanzas estima que esta medida generará aproximadamente 9,2 millones de euros adicionales para el presupuesto estatal, según el medio público letón LSM. Al mismo tiempo, Rudzite reconoce abiertamente el riesgo.
“Si la carga fiscal compromete la viabilidad comercial de los operadores con licencia, los jugadores podrían trasladarse al mercado negro no regulado, donde se ofrecen mayores porcentajes de devolución y bonificaciones agresivas sin ningún tipo de restricción regulatoria.”
En su opinión, mantener una elevada tasa de canalización —es decir, el porcentaje de jugadores que permanece dentro del mercado regulado— exige combinar una aplicación rigurosa de la normativa fiscal con una reducción de la carga administrativa: procedimientos de concesión de licencias eficientes, sistemas automatizados de información y un entorno regulatorio predecible. Un segundo factor, menos evidente, es la educación de los jugadores. Rudzite observa que muchos usuarios de plataformas sin licencia no son conscientes de que están jugando de forma ilegal o desconocen los riesgos que ello implica.
Dónde están los puntos ciegos
A pesar del cambio institucional, algunas funciones de la antigua Inspección de Supervisión de Loterías y Juego (LGSI) se han transferido al SRS sin modificaciones, una decisión deliberada. Rudzite identifica tres elementos técnicos cuya continuidad considera esencial para mantener la confianza en el mercado: el funcionamiento ininterrumpido del sistema centralizado de procesamiento de datos conectado en tiempo real a todos los equipos de juego y plataformas interactivas; la certificación puntual de plataformas y programas informáticos para evitar cuellos de botella que puedan perjudicar la competitividad del mercado; y la disponibilidad permanente del registro de autoexclusión, mediante el cual los operadores deben verificar en tiempo real los datos de los jugadores antes de permitirles acceder a una plataforma.
Según explica, todo el personal de la antigua inspección se ha incorporado al Departamento de Supervisión del Sector No Financiero y continúa desempeñando sus funciones anteriores. El objetivo es garantizar la continuidad de la experiencia y del conocimiento institucional.
Sin embargo, Rudzite también identifica el principal riesgo estructural del nuevo modelo:
“La misión principal del SRS, establecida por ley, es la recaudación de impuestos. Hasta ahora no ha contado con experiencia en salud pública ni con el mandato social necesario para abordar la ludopatía, aplicar estándares de juego responsable, supervisar la integridad del deporte o combatir el amaño de partidos.”
Advierte de que, sin una supervisión específica centrada en la seguridad pública, existe el riesgo de que las herramientas de protección al consumidor se traten como una mera formalidad dentro de un aparato fiscal más amplio, en lugar de considerarse medidas esenciales de salud pública.
Cómo se compara Letonia con otros mercados
La integración de la supervisión del juego dentro de la administración tributaria no es una innovación letona. Un modelo comparable funciona en Bulgaria, donde la Agencia Nacional de Ingresos combina la regulación del juego con la supervisión fiscal y, en 2025, reforzó los controles financieros y las normas publicitarias del sector. Rudzite cita el caso búlgaro como el equivalente funcional más cercano.
Otros países han optado por un enfoque diferente. En el Reino Unido, la supervisión del juego corresponde a una comisión independiente, la UKGC, separada de la autoridad fiscal y centrada exclusivamente en la protección del consumidor, la prevención del delito y la integridad del mercado. En Dinamarca, la Autoridad Danesa del Juego (Spillemyndigheden) depende formalmente del Ministerio de Hacienda, pero opera como un organismo altamente autónomo con un mandato propio que equilibra un estricto control del mercado con sólidos mecanismos de juego responsable. Modelos similares existen en España (DGOJ) y Malta (MGA), donde la supervisión técnica y financiera se combina con las políticas de juego responsable dentro de una única agencia especializada. Rudzite reconoce abiertamente los límites de su conocimiento sobre las razones por las que Letonia optó por el modelo de la autoridad fiscal: “La integración de la LGSI en el SRS no fue una decisión del SRS; fue una iniciativa política. Por tanto, no dispongo de información sobre si se realizaron comparaciones con otros mercados regulados del juego”.
El sistema letón de prevención del blanqueo de capitales ya cuenta con un reconocimiento internacional formal: en junio de 2025, organismos internacionales especializados concluyeron que Letonia había alcanzado un nivel elevado o sustancial de eficacia en casi todas las áreas evaluadas. Esto favorece formalmente el nuevo modelo. Los evaluadores internacionales ya confían en la infraestructura letona de prevención del blanqueo de capitales; la cuestión es si esa confianza se extenderá también al sector del juego.
Rudzite añade un último aspecto: los reguladores tendrán que adaptarse cada vez más a los cambios tecnológicos, incluidas las apuestas algorítmicas, las plataformas Web3 y el análisis del comportamiento basado en inteligencia artificial, tal y como confirman, según ella, las investigaciones de la Asociación Europea para el Estudio del Juego (EASG). Considera que desarrollar esa capacidad forma parte del papel que debe desempeñar el SRS.
De cara al futuro
Formalmente, Letonia dejó de contar con un regulador independiente del juego el 1 de abril de 2026. El sector está ahora supervisado por una autoridad tributaria con competencias ampliadas. El modelo presenta ventajas evidentes: acceso a datos de los que la antigua inspección nunca dispuso, una metodología basada en el riesgo perfeccionada en otros sectores y un régimen sancionador que antes no existía. Sin embargo, también tiene un coste: el propio SRS reconoce que históricamente ha carecido de experiencia especializada en ludopatía, juego responsable e integridad deportiva.
La verdadera prueba de esta reforma no será cuántos dominios sin licencia consiga bloquear el SRS durante su primer año. Será comprobar si la nueva estructura es capaz de combinar dos mandatos distintos —el fiscal y el social— sin que la protección del jugador quede relegada a un segundo plano.
Este artículo se publicó por primera vez en la edición de SiGMA News en ruso el 6 de julio de 2026.
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