Los legisladores de Massachusetts han votado a favor de autorizar las máquinas de carreras históricas de caballos (Historical horse racing, HHR) en los hipódromos que aún permanecen en funcionamiento en el estado, incorporando la medida a un proyecto de ley de desarrollo económico por valor de 561 millones de dólares estadounidenses. La Cámara de Representantes aprobó la propuesta el 8 de julio y la remitió al Senado para continuar su tramitación.
Cómo funcionan las máquinas HHR
A primera vista, los terminales HHR se parecen a las máquinas tragamonedas, con rodillos giratorios, gráficos temáticos y partidas rápidas. Sin embargo, la diferencia está en su funcionamiento. Cada resultado está vinculado al desenlace de una carrera de caballos ya disputada, seleccionada aleatoriamente entre décadas de competiciones archivadas.
Las apuestas se agrupan mediante un sistema mutuo o pari mutuel. Los jugadores compiten entre sí, en lugar de hacerlo contra la casa. Este es el principal argumento de sus defensores para sostener que las HHR constituyen una modalidad de apuestas hípicas y no un juego de casino.
Además, sus partidarios sostienen que estas máquinas podrían generar cientos de millones de dólares estadounidenses en nuevas inversiones, crear empleo y revitalizar hipódromos actualmente infrautilizados, como Suffolk Downs y Raynham Park, según diversos informes de prensa.
Un estudio de Spectrum Gaming Group estima una inversión de capital combinada de aproximadamente 255 millones de dólares estadounidenses, junto con un importante impacto en la construcción y la creación de empleo.
Las carreras de caballos tienen profundas raíces en Massachusetts, que se remontan a la época colonial. Suffolk Downs, en funcionamiento entre 1935 y 2019, fue durante décadas el principal hipódromo de pura sangre del estado. En la actualidad, solo Plainridge Park sigue activo para las carreras de trote, mientras que Suffolk Downs y Raynham Park ofrecen únicamente apuestas sobre carreras retransmitidas (simulcast).
La postura de los defensores
La Ley de Ampliación del Juego de 2011 regula el sector del juego en Massachusetts y establece el marco de actuación de la Massachusetts Gaming Commission (MGC). La ley autoriza hasta tres complejos de casino, un salón exclusivo de máquinas tragamonedas y las apuestas deportivas, todos ellos sujetos a estrictos requisitos de concesión de licencias, fiscalidad y juego responsable.
Los defensores de la medida sostienen que las máquinas HHR representan un salvavidas para un sector hípico en dificultades, al tiempo que generan nuevas fuentes de ingresos. Parte de los beneficios serviría para reforzar un fondo sanitario que actualmente afronta tensiones financieras.
La oposición de los casinos y las tribus
Sin embargo, la propuesta ha encontrado oposición por parte de los tres casinos del estado: Encore Boston Harbour, MGM Springfield y Plainridge Park. Estas empresas sostienen que las HHR son “máquinas tragamonedas con otro nombre”. También argumentan que este modelo elude los controles regulatorios, los impuestos y los costes de licencia que sí deben asumir los casinos, debilitando acuerdos de exclusividad valorados en millones de dólares estadounidenses.
Asimismo, la tribu Mashpee Wampanoag ha expresado su rechazo y advierte de que esta ampliación podría vulnerar los acuerdos actualmente vigentes.
En 2012, la tribu firmó un pacto tribal-estatal para operar un casino en Taunton, aunque el acuerdo dio lugar a diversos obstáculos legales y políticos. Dicho pacto regula los derechos de explotación del juego, el reparto de ingresos y la supervisión regulatoria. Paralelamente, otro acuerdo con la ciudad de Taunton establece las contribuciones económicas y las medidas de compensación para la comunidad. Según The Boston Globe, el debate podría incluso reactivar antiguos proyectos para desarrollar actividades de juego en Suffolk Downs.
El contexto nacional
Las HHR se han convertido en una de las modalidades de juego de más rápido crecimiento en Estados Unidos y generan miles de millones de dólares estadounidenses en estados como Kentucky y Virginia. Su atractivo reside en aprovechar el vacío legal existente entre la legislación sobre carreras de caballos y la normativa aplicable a los casinos, ofreciendo al sector hípico un modelo que otros estados intentan replicar.
No obstante, las HHR han afrontado múltiples impugnaciones legales. Los tribunales y los reguladores siguen divididos sobre si estas máquinas constituyen realmente apuestas mutuas (pari mutuel) o si, en la práctica, son simplemente máquinas tragamonedas con una apariencia distinta. Kentucky defendió su legalidad tras años de litigios, mientras que los reguladores de California las confiscaron en Santa Anita Park. Otros estados también continúan lidiando con los pactos tribales y las definiciones constitucionales aplicables.
The MGC's May 2026 revenue report highlights $105.88M in Gross Gaming Revenue generated at Mass. casinos and $70.59M in Sports Wagering Revenue generated among the state's sports wagering licensees. pic.twitter.com/wDlxg1H3U6
— Mass Gaming Commission (@MassGamingComm) June 24, 2026
De cara al futuro
Massachusetts se perfila ahora como un caso de prueba: un mercado de casinos ya consolidado que debe decidir si los acuerdos de exclusividad firmados durante la última década pueden resistir el modelo impulsado por la industria hípica. Se espera que el Senado represente un escenario más complejo para la propuesta y es probable que la iniciativa termine siendo negociada en una comisión conjunta entre la Cámara de Representantes y el Senado.
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